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Situación actual y lecturas para el futuro de la banda ancha española.

  • Fibra FTTH

    Situación actual y lecturas para el futuro de la banda ancha española.

    Interesante articulo, que define muy bien cual es la situación actual.

    expansion.com/blogs/tecnoestrategias/201…arbon-a.html

    La palada de carbón. A finales de diciembre Luis Miguel Gilpérez, el presidente de Telefónica de España, realizó un anunció importante: el grupo español va a dar un salto en su estrategia de cobertura del país con redes de fibra óptica hasta el hogar (fiber to the home o FTTH). La estrategia de apostar por la fibra es lógica comercialmente. Desde el punto de vista comercial, a Telefónica le está saliendo bien y está logrando mantener su base de clientes de banda ancha fija e incluso aumentar un poco su cuota, ya que está creciendo más que el resto, a excepción de Orange. De hecho, durante los últimos doce meses (entre el tercer trimestre de 2012 y el tercero de 2013), Movistar ha captado 233.000 clientes de banda ancha (todos de fibra porque, en realidad, en ADSL sigue perdiendo aunque poco), mientras que Orange logró 235.000. Por contraste, Jazztel, el ganador de los últimos años, sólo levantó 112.000 clientes nuevos, prácticamente los mismos que ha logrado en el mismo plazo Vodafone, que sumó 110.000. El único de los grandes que perdió fue Ono, que registró 65.000 clientes menos.El caso es que el apoyo de Movistar al despliegue de FTTH sigue adelante y sube las apuestas.

    Aumenta la presión. Hasta ahora, el plan conocido -lo anunció el propio Gilpérez en Santander, en septiembre de 2012- era llegar a 8 millones de hogares cubiertos a finales de 2015, desde los 3 millones con los que se pensaba acabar 2013, lo que suponía que había que construir alrededor de 2,5 millones de domicilios en 2014 y otros tantos en 2015 para llegar a los 8 millones. Pero ahora se pretende llegar a 7 millones sólo en 2014 y eso supone que éste año se van a construir 3,5 millones de hogares con FTTH, duplicando los 3,5 millones con los que se ha acabado 2013. Es decir, que en vez de los 2,5 millones previstos para este año con el plan anterior, se construirán un millón más.

    Y la preocupación. Esos planes de Telefónica muy probablemente habrán provocado preocupación en los cuarteles generales de sus rivales. Sobre todo en los de Vodafone y Orange. Por contraste, su plan conjunto de despliegue de FTTH parece casi obsoleto por lo moderado de su ambición: 0,8 millones de hogares en marzo de 2014, 3 millones en marzo de 2016 y 6 millones en marzo de 2017. Eso supone que aproximadamente podría estar en 2 millones o algo menos a finales de 2014. Frente a los 7 millones de Telefónica... parece una cifra demasiado escasa.

    Quien da primero...Sobre todo porque ya se sabe que en la cuestión de la fibra, quien da primero da dos veces. Los clientes de fibra tienen -al menos por ahora- una tendencia muy baja a cambiar de operador. Si Telefónica llega con tanta antelación y a tantos hogares de más -respecto a Vodafone-Orange- su ventaja en el mercado convergente puede ser muy grande, sobre todo cuando se está demostrando que en este mercado, el servicio que funciona como ancla para atraer a los clientes móviles es la línea de banda ancha fija y no al revés.

    Es verdad que el "retraso" del plan Vodafone-Orange versus el de Telefónica no es de ahora. Cuando se anunció, en marzo de 2013, con un objetivo de seis millones de hogares en 2017 (6M2017) Gilpérez había anunciado ya su objetivo 8M2015 -es decir dos millones de hogares más y con dos años de antelación- seis meses antes. Pero también es cierto que, así, a corto plazo, la diferencia se nota más.

    Por si fuera poco (para Vodafone y Orange) Telefónica y Jazztel están negociando ampliar su acuerdo de compartición de redes (sólo el tramo vertical) de 3 millones de hogares a 4,5 millones de hogares. El acuerdo, que adelantó este periodista en EXPANSIÓN hace unos días, no está cerrado, pero parece que va por buen camino. De esa forma, cada operador (Telefónica y Jazztel) tendría que construir y ceder a su socio los tramos verticales de un total de 2,25 millones de hogares, en vez de los 1,5 millones previstos inicialmente, o sea, 750.000 más cada uno. Por lo tanto, el problema para Vodafone y Orange ya no es sólo Telefónica, sino que Jazztel podría plantarse en 2015 con un número muy respetable de hogares pasados.

    Con este escenario planteado -Movistar apretando en fibra y dejando muy atrás a sus rivales en un factor que es la nueva clave para enganchar clientes "sostenibles"- tendría todo el sentido que Vodafone -a la que, por ahora, le sale el dinero (de Verizon) por las orejas- se plantease la tantas veces tanteada y siempre postergada compra de Ono. Millonarios costes aparte, la compra de Ono daría a Vodafone un tendido de 7 millones de hogares pasados -con cierta debilidad en Madrid y Barcelona y casi total ausencia en la cornisa cantábrica, es cierto- y, además, casi 1,6 millones de clientes de banda ancha.Es verdad que Ono tiene 3.500 millones de deuda, pero esa deuda, en el balance de Vodafone, sería mucho más barata. Además, obviamente, la compra de un operador como Ono no es la única solución para el retraso de Vodafone en fibra. También podría, simplemente, intensificar su inversión en FTTH, bien en coordinación con Orange o bien por su cuenta.

    Los accionistas de Ono no quieren esperar más. Pero ahora hay un factor nuevo: los accionistas de Ono parecen haber llegado al límite de su paciencia -la mayoría llevan desde 2005 y algunos desde mucho antes- y quieren salir y monetizar su inversión. Estos accionistas han apoyado el inicio de los trabajos para que Ono salga a bolsa esta primavera, vendiendo títulos de los accionistas (una OPV) y títulos nuevos que se emitirían en forma de ampliación de capital (una OPS). El objetivo sería fortalecer el balance y reducir la deuda.

    Pero algunos de los accionistas de Ono creen que es más lógico y más factible a corto plazo (ojo, ¡a corto plazo!) una venta directa a un grupo industrial (o sea a un operador), dado que Ono va a recortar previsiblemente su ebitda debido a las rebajas de precios que ha tenido que implantar desde agosto y que ha acentuado en sus precios de 2014 para frenar la pérdida de clientes. Y claro, con un ebitda en caída, es difícil pensar que los inversores den un buen valor a la compañía. Por eso algunos creen que, en la hipótesis de que el ebitda de Ono no se estabilice hasta el Q3 ó Q4 de 2014, habría que esperar hasta entonces para la OPV, por lo que la venta directa es un factor a considerar. Es lo que llaman "dual track". O sea, pongo en paralelo los dos procesos, a ver cual de ellos me da más dinero o se puede cerrar antes o ambas ventajas.

    Contactos con Vodafone y con Liberty Global. Y de hecho, según señalan fuentes del mercado, ya ha habido contactos para ello con Vodafone y ¡ojo! con el grupo norteamericano de cable Liberty Media (controlado por John Malone), que está desatado en Europa, después de haber comprado Virgin Media en Reino Unido por unos 17.000 millones de euros y estar en negociaciones para comprar la holandesa Ziggo, de la que ya es el mayor accionista y que previsiblemente fusionaría con UPC, que ya controla.

    La significativa ausencia de la fibra española en Spring. Además, a muchos les sigue pareciendo significativo que el plan Spring, esa bala adicional que Vodafone va a disparar -por cuenta de Verizon- para mejorar sus redes en Europa, no incluya ni un euro para invertir en fibra en España, sobre todo, cuando Spring si va a destinar recursos a fibra en Holanda, Italia y Portugal. Si estás viendo que te quedas atrás en fibra ¿Por qué no apuestas nada a FTTH?. Una posibilidad es que estás explorando la compra de un operador que si tenga footprint, como Ono. Pero también puede ser que estés esperando a ver que pasa con la regulación. Es decir, si eres Vodafone, es razonable que la regulación sea un factor fundamental de tu proceso de decisión sobre las inversiones futuras a realizar en España.

    La consolidación como segundo objetivo. Y no quiero dejar de señalar otro aspecto que a mí me parece claro: toda la estrategia reciente de Telefónica en España desde 2012 -con el lanzamiento de Fusión que, basicamente, significa dos cosas: apalancamiento en sus fortalezas únicas de fijo y móvil y bajada radical de precios y márgenes para todo el sector; y con la apuesta a muerte por la fibra- además de tener el objetivo prioritario de reducir la pérdida de clientes, ha tenido una segunda intención: la de forzar una consolidación del mercado, de forma que los 9 actores principales actuales queden cuanto antes reducidos a los mínimos posibles, o sea a 3.

    El incontrolable factor de la CNMC. Por otra parte, sobre todo este escenario planea el hecho de que la CNMC, el regulador, tiene que realizar los nuevos análisis de los mercados de telecomunicaciones y proponer las intervenciones que crea necesarias para corregir los fallos del mercado si es que los considera así. Y, en realidad, la CNMC tiene dos grandes decisiones, pero muy gordas, que tomar: decidir si mantiene o elimina la limitación de 30 megas para las ofertas mayoristas de banda ancha fija que Telefónica está obligada a ofrecer a sus rivales y si obliga o no a Movistar, Vodafone y Orange a dar servicios de 4G a los virtuales y en que condiciones.

    Pero para lo que nos ocupa ahora, lo importante es lo primero. Es decir, si abre o no la fibra de Telefónica a los rivales y en caso de hacerlo en que condiciones y precio.

    Y es que el actual escenario competitivo e inversor (con 3 redes de FTTH desplegándose en paralelo, un caso único en Europa) en la banda ancha en España ha sido determinado totalmente por 3 elementos:

    1) Que la CMT limitase a 30 megas la velocidad máxima que Telefónica estaba obligada a dar a sus rivales con su fibra. Eso supuso, en la práctica, que no se abriese la fibra de Telefónica, porque ¿para que les servía a sus rivales revender una oferta de fibra con 30 megas cuando Telefónica estaba ofreciendo 100 megas?.

    2) La regulación Marco, que abrió los conductos y canalizaciones de Telefónica y posibilitó abaratar los actuales despliegues de FTTH.

    Y 3) La ofensiva de Telefónica en despliegue de fibra, que al demostrar a sus rivales que iba en serio y que le estaba sirviendo para proteger su base de clientes del churn (el cambio de operador), obligó a sus rivales a desplegar redes propias (ya que no había acceso mayorista en condiciones) si no querían quedarse irremediablemente atrás.

    La hora de las decisiones. Pero ahora la CNMC va a tener que decidir cosas, aunque es difícil pensar que tenga una posición definitiva antes de junio, teniendo en cuenta que tiene que convocar una consulta pública y pasar luego por Bruselas. Lo que está claro es que de la decisión de la CNMC van a depender muchas cosas, porque afectará irremediablemente a muchos procesos, ya en marcha o que pueden empezar a corto plazo.

    El círculo virtuoso. Por ejemplo, es obvio que si en el seno de la CNMC ganasen la tesis que Vodafone defendía hasta 2013, es decir, que era imposible construir una red propia y por tanto que era imprescindible que se abriese la red de fibra de Telefónica hasta 100 megas o cualquier otra velocidad que el operador histórico fuese capaz de ofrecer a sus clientes, y que se fijase un esquema de precios que permitiera a Vodafone -y a otros- alquilar las líneas de FTTH de Telefónica y venderlas a precios más bajos que los actuales de Telefónica, pero con margen suficiente para ganar dinero -o sea el modelo que funciona en el alquiler del bucle en ADSL- el resultado sería que no tendría mucho sentido que Vodafone, Orange y Jazztel mantuviesen el esfuerzo inversor y el riesgo financiero en el despliegue de FTTH.

    Por eso, la papeleta de la CNMC es peliaguda, ya que en su seno seguro que son conscientes de que con cualquier decisión se arriesgan a estropear el actual clima competitivo e inversor -lo que ya he dicho de las tres redes de FTTH en paralelo- que podría considerarse desde algunos aspectos como un círculo virtuoso para la economía española.

    La ilógica empresarial. Otra cosa es que desde un punto de vista de lógica empresarial y financiera, tenga sentido que en un país como España se estén construyendo -ya veremos a que ritmo- tres redes de FTTH en paralelo, que se suman a la red del cable,que no cubre todo el territorio pero que, en conjunto, llega a 9 millones de hogares pasados. Ya lo digo claramente: no tiene sentido.

    Una bendición. Pero desde el punto de vista de la economía del país, esta ebullición competitiva por la fibra -como la que, sorprendentemente, se ha producido con el 4G sin esperar al dividendo digital- supone una bendición, porque mueve muchos recursos económicos y riega con actividad y con muchos cientos de millones, un sector entero que estaba deprimido -fabricantes de equipos e instaladores- que genera cientos o miles de puestos de trabajo cualificados. Y es cierto que puede que se esté dando otro caso de sobreinversión, como ha ocurrido con las autopistas radiales o algunos aeropuertos, pero con la diferencia de que los gastos corren por cuenta de unas cuantas multinacionales de enorme tamaño -bueno, Jazztel no- y no sobre el déficit y la deuda pública. Y si al final los planes de todos se acaban llevando a término, España como país, tendrá, en buena parte de su territorio unas infraestructuras de telecomunicaciones de lujo.

    Daños colaterales en Ono...Al mismo tiempo, de la decisión de la CNMC también dependen otras muchas cosas, como por ejemplo la salida a bolsa de Ono. No hay que ser muy gurú para darse cuenta de que si los operadores alternativos logran barra libre sobre la fibra de Telefónica, el valor de la red del cable, la otra única red alternativa (por ahora), cae en picado. Adiós salida a bolsa, probablemente, aunque no se descartaría, entonces, una posible venta apresurada por parte de sus accionistas -aunque con un precio a la baja- al ser conscientes de que a partir de ese momento, al plerder su actual ventaja de poder ofrecer altas velocidades, el futuro siempre sería peor que el pasado.

    Y cambios de bando. Por eso mismo, el tempo de todos los movimientos de los actores -operadores y reguladores- es tan determinante en este 2014 que parece que va a ser decisivo para las telecomunicaciones españolas: porque si se produjese una hipotética compra de Ono por parte de Vodafone -o de otro actor, como Orange, Liberty Global o el sospechoso habitual Carlos Slim­- inmediata y automáticamente el nuevo dueño pasaría a engrosar el bando de los que no quieren que se abra la fibra de Telefónica y de los que abogan por que se mantenga el statu quo actual, para que los rivales no tuviesen gratis lo que a Vodafone o a quien fuera, le habría costado miles de millones de euros. Un bando en el que por ahora, militan Telefónica y los accionistas de Ono, Euskaltel, R y Telecable. Y en el que, por supuesto, milita Jazztel y sus accionistas, que ha vuelto a recuperar tono en la bolsa desde que se han sabido sus negociaciones con Telefónica. (como se ve en el gráfico).

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    • BocaDePez BocaDePez

      Si es cierto esto, que lo es, proliferarán las continuas…

      Si es cierto esto, que lo es, proliferarán las continuas estafas a clientes del resto de operadoras para compensar costos. Clientes..., ciudadanos indefensos ante operadoras vendidas al mejor postor (político y judicial CORRUPTO se entiende VERDAD?). Por lo demás si el frente de telefónica ya está abierto o espabilan el resto de operadoras o lo pasarán mal, muy mal, aunque como digo las estafas serán más reiteradas e impunes aún que antes como una forma de compensar costos o es que ONO (de lo que me alegro una barbaridad de su pérdida de clientes ya era hora) se va a estar quieta..., ya que ni con las nuevas tarifas a la baja hacen clientes y encima pierden más de 65mil. Eso por tratar de forma inhumana a sus clientes hasta que estos se hartan y le ponen la cruz de por vida por ejemplo un servidor. Bueno ya veremos como queda esto pero será cuando menos digno de seguir y entretenido.