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¿Qué es un trato en mano? Definición

BocaDePez
BocaDePez

Se refiere a comprar en persona el producto, cara a cara con el vendedor para poder verlo, en lugar de hacerlo a través de internet donde tienes que pagar para que te lo envíe y no puedes comprobar, a primera vista, el estado del producto

redline2001

Y por eso hay que estudiar :) para saber cosas BÁSICAS. :)

LIBELULA

Es curioso que la RAE no lo defina.
Aquí os dejo un rico texto.

Y como fin, el trato concluía con un apretón de manos ...

TRATANTE DE GANADO
TOMAS ZAMARRO

Mi vida de tratante surgió por las continuas andanzas por ferias y mercados desde los once años en que mi padre me saco del colegio para dedicarme al trato de los trillos en verano y al de tratante de ganado en invierno. Los abuelos de mis padres ya se dedicaban a la compra - venta y yo he sido el último de mis antepasados que he visto como el trillo desaparecía y con ellos muchos de los animales que necesitaban los agricultores, molineros entre otros, para desempeñar sus distintos oficios. Llegaba a la historia "La Maquinaria agrícola" y con ella el cambio.

Los trillos en pocos años dejamos de fabricarlos por la escasa demanda que había y nos encontramos con muchos propietarios que querían deshacerse de los animales de tiro, por lo que nos dedicamos en pleno, al trato de ganado mular.

Al comienzo de esta aventura marchaba por los pueblos con otro socio, siendo nuestro primer medio de transporte la bici. Entrábamos en las tabernas o esperábamos a que el ganadero o agricultor terminara la faena del campo para ir a visitarlo. Si salía bien, volvíamos con el animal atado con una cuerda, dejándole en nuestra cuadra o en una de las que teníamos en alquiler.

Pero de donde si traía buen ganado mular para la venta, era de los mercados de Andalucía y Extremadura, lugares donde se recriaban, pero que después no disponían de medios para poderles mantener. Una vez allí para comprar, tenía que saber ciertas características, defectos y anomalías de este tipo de ganado en concreto, puesto que todo influía mucho, a la hora de hablar del precio en el trato. Para ello, con solo fijarme en el aspecto general del animal (por la forma de la cabeza, de las orejas, por la altura...) distinguía si se trataba de un mulo, burro, caballo, potro, buche, yegua o macho. Asimismo y a "ojo" sabía la edad, pero me aseguraba, abriéndoles la boca y mirando detenidamente la dentadura, de forma, que según el orden de salida de los dientes de leche, eran: los de 8 meses los lechales, los quincenos de 10 a 15 meses y treintenos de 30 meses, y teniendo 3 años, cambiaban los paletos, a los 4 años los dos siguientes y a los 5 años los otros dos. Una vez terminado este proceso se confirmaba que tenían "cerrada la dentadura", entonces había que fijarse en las "neguillas" (manchas en los dientes inferiores) puesto que si se empezaban a gastar, andaban por los 7 años, medio gastadas de 10 a 12 años y gastadas de 16 a 18 años por lo que podía asegurar, que estos eran viejos para trabajar. Seguidamente les "registraba", tocándoles y observándoles todas las articulaciones, de esta forma apreciaba, si tenían vejigas, bultos, lupias o úlceras, si eran belfos, picones, trafollos, desnucados, lunancos, espundias, esparavanes, cojos, sobremanos, asmáticos, sobrepiés... Era también muy importante saber si estaban bien castrados y si tenían buena vista, de este modo, afirmaba si eran dóciles o falsos, pues estos, no se dejaban ni montar ni enganchar.

De igual manera por el color del pelo, les daba el nombre de tejones, tordos, paticalzados, pardos, bayos, mohínos, luceros, alazanes, bragados, estellados... y por último y para cerciorarme de todo lo que el rocín presentaba, le hacía andar y trotar.
No puedo olvidar el lenguaje de las orejas, si las tenían hacia delante, me querían decir, que estaba prestando atención, de mal humor y era mejor no acercarse a su parte trasera, pues podría darme una buena coz, si las tenía vueltas hacía detrás, me indicaba que estaba indiferente, pero si estaba aburrido, declinaría las orejas.

Bien, una vez que disponíamos de nuestro actual y reciente ganado, mi socio y yo caminábamos en aquellos tiempos, hasta la estación de tren más cercana. Les echábamos zotal en la crin y en la cola, para que no se mordieran y les metíamos en vagones. Nosotros volvíamos en autobús hasta Yanguas de Eresma (Segovia) donde los recogíamos y los enganchábamos, de forma, que uno solo pudiera traer hasta 10 animales en "reatas" (cinco animales unidos con una cuerda y en la cola del último se le enlazaba la otra reala) si no lo hacíamos de esta manera podían denunciarnos. Y paso a paso, sin descanso, atravesando pinares y caminos, de manera que el trayecto fuera el más corto, tardaríamos, aun así, todo un día en llegar a Cantalejo.

Una vez de regreso al pueblo, les metía en las cuadras con el fin de engordarles, para ello les echaba 3 veces de comer, que consistía, en cebada, paja, avena, habas, y garbanzos secos a los más jóvenes y a los más viejos, salvaos y cebada triturada. Y así para la feria, que a pesar del frío, del viento y de la lluvia todos los años se celebraba, estarían todos los animales, listos para la venta.

La organización, la agitación y la emoción, comenzaban de 4 a 6 días antes de la fiesta. Los días que duraba la feria eran vividos muy intensamente, tanto para los tratantes, como para todos los del pueblo, que acogían a todo negociante que se presentara, alquilándoles habitaciones con cama y cuadras para el ganado. En la Parroquia se celebraban misas y procesiones y por la noche, siendo lo mejor de la jornada "el baile", al que yo acudía unas veces más contento que otras, según las ventas que hubiese efectuado. Tampoco podía trasnochar, puesto que al día siguiente, tenía que estar despejado y trabajar duro. A primera hora y uno a uno, cepillaba al ganado, seguidamente les ponía la manta para que no se enfriaran y se les asentara el pelo, después les colocaba la cabezada o la martiaguilla, y una vez atados en reatas, salía sobre las 12 del medio día, bien almorzado, a los puestos que días antes había reservado hablando con otros tratantes.

Ya en la feria comenzaba el auténtico negocio del buen tratante, que psicológicamente tenia que tener bien estudiado, tanto el sugerir, como el saber comerciar cada animal. Por ello, cuando vendía intentaba de alguna manera, con habilidad, y con la ayuda del socio y familiares, cubrir todos aquellos defectos que el animal tuviese, para que pasaran desapercibidos y a la hora de negociar, sacar buen precio por él. Sobre todo, cuando querían apropiarse de un mulo romo o burreño andaluz, que entre 3 y 4 años, era el principal animal que se comercializaba en esta zona arenosa, por su nobleza, constitución y fuerza. Para ello era preciso emplear y entender, tanto la gacería, como el castellano, como el caló de los gitanos y de esta forma entre socios saber como y de que manera se podía manipular un acuerdo.

Y como fin, el trato concluía con un apretón de manos, le hacían al pelo del animal, una marca (característica de cada uno) con unas tijeras y pagaban o daban una señal en dinero. Para terminar, nos acercábamos a la caseta que se ponía al veterinario o al jefe del puesto de la Guardia Civil para que uno de ellos firmara la "Guía" (documento que acreditaba la propiedad del ganado). Si todo estaba bien y todos estábamos contentos se tomaba la "Robla" (un chato de vino o aguardiente y una pasta) en uno de los muchos pequeños puestos, que había por toda la feria. Y ya al anochecer, recogía al ganado y le llevaba de nuevo a las cuadras.
Pero para muchos de los animales, su destino principal era el de la carne. Esas reses las llevábamos hasta Valladolid, al barrio, de las Delicias donde había una carnicería de equino que nos hacia pedidos (5 machos, 3 burros, 1 muleto, 2 buches...) Y de nuevo caminando sin tener ni un momento para comer, tan solo realizando una parada que serviría para poder dormir, llegaba hasta San Miguel del Arroyo. Una vez descansado, y de madrugada volvía a ponerme en camino, intentando estar antes de las 8 de la mañana, en el matadero. Para evitar el frío y enfermedades a esas horas, me ponía papeles en el pecho entre la camiseta y la camisa.

También recriaba en las 2 "Paradas" que había en el pueblo, donde estaban los sementales. Para ello emparejaba a la burra y al caballo para obtener el muleto que después sería el macho o mulo burreño; del burro o asno y de la yegua, saldría el macho o mulo yeguato. Al macho o mulo se le castraba y a la hembra que era la mula, no la apreciaba pues además de ser estéril, era falsa y mala. El buche era la cría de la burra y el burro y del caballo y la yegua, el potro.

Otro cometido en ocasiones, era domarle, le ponía unas alforjas grandes llenas de arena y le hacia caminar en circulo hasta que presentía que podía subirme a el. Como también había que llevarle al herrero, para ajustar y clavar la herradura.

No obstante, de las 2 ferias que había en Cantalejo, la de Santa Teresa y la de las Candelas, se puede contar más curiosidades, puesto que además de muestro ganado mular se exponían a la venta, cerdos, vacas, ovejas... e interesantes anécdotas sobre las muchas aventuras y desventuras que tenía al desplazarme a otras ferias, ya que después de estas y con mucha fama, estaba la del Ángel en Fuentepelayo y la de San Andrés en Turegano. Pero luego cada uno, recorría aquellas que más podían interesarle, como la de Aranda de Duero, Cuellar, Ayllón, Riaza... Incluso alguno subíamos hasta Lerma, San Esteban de Gormaz, Arrabal del Portillo, Iscar...

La vida de tratante era muy viajera, se pasaban muchas horas y días fuera de casa. A veces cuando veo alguna argolla de hierro, donde atábamos al ganado, incrustada en las fachadas de las casas, de pueblos castellanos, me recuerdan estos tiempos que fueron difíciles.

Fuente: Cantalejo por Anarosaz

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BocaDePez
BocaDePez

Por supuesto que lo define

mano1.

(Del lat. manus).

......

de ~ en ~.

1. loc. adv. De una persona a otra. U. para dar a entender que un objeto pasa sucesivamente por las manos de varias personas. Los cubos de agua pasaban de mano en mano para apagar el incendio

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LIBELULA

:-O Hay que buscar "trato en ~" en la definición de mano o "~ en mano" en la de trato.

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BocaDePez
BocaDePez

No. Buscas "trato", y luego buscas "en mano". Cuando yo iba al colegio te enseñaban a manejar un diccionario, parece que es una de esas cosas que se están perdiendo de tanto usar google.

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LIBELULA
🗨️ 1
BocaDePez
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