El Juez de Paz de Almàssera, un municipio al norte de Valencia, ha dictado un auto demoledor en el que critica a las compañías de telecomunicaciones por utilizar los juzgados abusivamente para asustar a los clientes que tienen pequeñas deudas pendientes.
El auto relata que desde hace años un bufete que representa a varias empresas de telefonía presenta actos de conciliación contra morosos que tienen pendiente facturas de menos de 90 €. Aunque en un primer momento se admitían los procedimientos, las compañías nunca acudían a los actos de conciliación que ellas mismas solicitaban, por lo que el juez concluye que las empresas utilizan "la institución del juzgado de Paz como un arma para asustar a los morosos", obligando a los jueces "a trabajar para sus intereses y fines económicos mediante la estrategia diseñada de demandar actos de conciliación a mansalva a los que después no acudían".
No parece importar a las compañías demandantes la veracidad o realidad de la deuda. No acuden a escuchar las alegaciones de la parte contraria. Se intenta utilizar a los juzgados como un arma de presión asustadiza y arrojadiza contra los demandados y a favor de las multinacionales que incumplen sistemáticamente el deber de comparecer a los actos judiciales que ellas mismas han instado.

