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El FBI lleva 1.400 investigaciones por 'ciberataques'

La Casa Blanca, los ministerios del Gobierno estadounidense, las plantas nucleares, las centrales eléctricas, los pantanos, hospitales, el Congreso y más de otras 5000 instalaciones vitales para el funcionamiento de Estados Unidos son muy vulnerables a los ataques de hackers, a través de Internet y de las redes de ordenadores que forman parte de la infraestructura política, económica y militar del país de las hamburguesas.

El FBI ha informado al Congreso de los riesgos de un ataque, ya sea de un pirata solitario, de una nación enemiga o de empleados que tengan alguna queja contra sus jefes, compañeros y las empresas donde trabajan.
En este momento, la unidad de crimen cibernético (NIPC) del FBI tiene abiertas 1.400 investigaciones criminales en las que la infraestructura nacional ha sido atacada electrónicamente a través de las redes de ordenadores conectadas a la Red.
Según Ronald Dick, el jefe de esta unidad que persigue a los hackers, cada semana aparecen 50 nuevos virus que atacan los ordenadores personales de los estadounidenses y de las empresas para las que trabajan.
Los ataques no se dirigen exclusivamente al gobierno o a las centrales nucleares o a las plantas electricas. El FBI estima que este año 750.000 norteamericanos serán el objetivo de crackers, que robarán sus cuentas bancarias y tarjetas de crédito a través de la Red.
La experiencia recientemente vivida por Steven Spielberg, Michael Eisner y George Soros cuya identidad electrónica fue robada fácilmente a través de la Red por un camarero de Brooklyn, en Nueva York, no es exclusiva de los poderesos y famosos. El pasado año medio millón de personas perdieron cientos de millones de dólares a consecuencia del crimen cibernético que ha crecido desde 1992 un 2000%.
Además del ataque externo de terroristas y hackers a los ordenadores oficiales, la mayor amenaza contra los intereses comerciales y económicos de Estados Unidos son los ex empleados que, una vez jubilados o despedidos, siguen entrando sin control en las redes tecnológicas de sus antiguas compañías.
La NIPC tiene unos 100 miembros, en su mayoría agentes del FBI, personal de la CIA, expertos cibernéticos y militares, y ha establecido acuerdos de coordinación con casi un millar de compañías y multinacionales norteamericanas para compartir información sobre los ciberataques que reciben. Unas 500 de estas compañías tienen acceso a los ordenadores más seguros del gobierno para repeler con ayuda oficial las incursiones de los hackers que reciben.
Extraido de El Mundo