Veo que el cuento de la responsable personal no ha servido más que para superar, si cabía, la inutilidad de los servicios al cliente de las telefónicas de este país. Pero, a través suyo, ONO ha superado todas las expectativas:
Inicio enero: Solicitud telefónica
Mitad de enero: envío solicitud cumplimentada
Principio febrero: cancelación sin aviso de la portabilidad por parte de ONO. Reactivación del proceso sólo por iniciativa del cliente.
21 de febrero: se me da cita con el técnico para la instalación, para hoy 26
Hoy: el técnico no se presenta. Llamo a ONO, y habían cancelado la portabilidad sin aviso previo, y no pueden informar de por qué. 15 días más de plazo para actuar.
Desde luego, la empresa es un chiringuito, y el “seguimiento personalizado” una mentira.

